Tampoco soy economista. Pero hoy me parece necesario escribir sobre un tema de actualidad ¿Argentina debe devaluar su moneda? Este tema es un tema de debate en la campaña electoral (muchos candidatos hablan de la necesidad de un "tipo de cambio competitivo") y parece existir actualmente un fuerte lobby tanto de sectores mediáticos como de industriales y exportadores, en favor de la devaluación del peso.
Además existen algunas razones objetivas que podrían hacer pensar que una devaluación es necesaria: cómo el deterioro del tipo de cambio real producto de la elevada inflación que sufre la economía argentina, la devaluación del real brasileño (dado que Brasil es uno de nuestros principales socios comericiales) y el reciente deterioro del precio de la soja en el mercado internacional (que preanuncia un saldo de balanza comercial más ajustado en los próximos meses).
Sin embargo, y a pesar de éste contexto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) defiende la estabilidad del tipo de cambio, utilizando para ello sus reservas internacionales. ¿A qué se debe este comportamiento de la autoridad monetaria?. Tampoco tengo contactos en el BCRA, pero me animo a conjeturar porqué.
En primer lugar, es necesario decir que ninguna medida de política económica es gratis. Cualquiera de estas medidas suele tener efectos positivos y negativos. Es cierto que en el corto plazo, una devaluación de la moneda local suele aparecer como una estrategia fácil para aumentar la competividad de la economía local. Pero también tendría sus costos.
En primer lugar cabe recordar que una devaluación del peso actúa como una transferencia de riqueza de los sectores de ingresos fijos (asalariados) a los sectores exportadores. Así que quienes hacen lobby a favor de la devaluación están buscando precisamente eso: aumentar sus ganancias a expensas de quienes no tienen ingresos en divisas.
Por otra parte, veámos cuál sería el efecto de una devaluación en el actual contexto de alta inflación. No hace falta ser economista para adivinarlo. Haber vivido en Argentina casi 40 años es más que suficiente para saberlo por experiencia propia: una devaluación del peso sería como echar nafta al fuego. Impulsaría inmediatamente los precios hacia arriba. Y las razones son dos: por un lado existen muchos bienes que se consumen en Argentina que son importados o tienen componentes importados. Para ellos la suba de los precios post-devaluación es inevitable y automática. Pero también está el factor "psicológico", ligado a nuestra cultura económica, también nacida de nuestra experiencia: una fuerte devaluación sería leída por todos como un "sálvese quien pueda", y quienes pueden son quienes puedan aumentar los precios de los productos que venden. Claro que no, los asalariados.
Pensemos por otra parte cuál sería el efecto sobre el sistema financiero. En la actualidad, existe un record de depósitos en moneda local en los bancos. ¿A qué se debe ésto? No es difícil adivinarlo: con un tipo de cambio que no sufre una fuerte devaluación, las actuales tasas de interés en pesos (aunque son fuertemente negativas en términos reales, porque son mucho menos que la inflación estimada) resultan atractivas a los inversores (comparadas con guardar dólares en efectivo que da el 0% de interés, o con depositar dólares en el banco que da casi cero; las dos inversiones más comunes que se presentan como alternativa al inversor de a pie a la hora de intentar salvaguardar el valor de sus ahorros). Esto podría cambiar si se dieran señales de una inminente devaluación de magnitud.
Creo que es una tentación fácil la de tratar de mejorar la competitividad de nuestra economía mágicamente mediante una devaluación. Sería dejarnos ganar una vez más por el corto plazo, en contra de los intereses de largo plazo de nuestro país.
En el mediano plazo la competitividad de la economía debe sostenerse en variables reales como por ejemplo invertir en ferrocarriles para bajar los costos de transporte de la producción [2] o en generación de energía [3] para aumentar nuestra capacidad de producción industrial. También en educación, para tener mano de obra calificada.
En el largo plazo, lo que más le conviene a la Argentina sería tener una moneda creíble. Una moneda en la que argentinos y extranjeros quieran ahorrar. La credibilidad del peso está minada por nuestra historia de mega-devaluaciones y corralitos (verdaderas estafas a los tenedores de pesos y a quienes creyeron en nuestro sistema financiero). Es hora de comenzar a dejarla atrás.
¿Cuál sería la ventaja competitiva que nos proporcionaría tener una moneda creíble?. Enorme. Pensemos que cada vez que alguien compra un dolar le está dando un préstamo al 0% a EEUU. Dicho país tiene 4/5 de su deuda externa nominada en esa moneda [1] (y es la razón por la cuál ha podido soportar hasta ahora sin mayores problemas su fuerte endeudamiento).
Por otra parte, no cabe duda de qué las experiencias anteriores (como la convertibilidad o la tablita de Martinez de Hoz), mostraron claramente la inviabilidad en el mediano plazo de las políticas de tipo de cambio rígido [cosa que además la teoría económica, pronosticaba claramente]. Por ello, no me cabe duda de que la política de tipo de cambio administrado (implementada por el BCRA), sin grandes saltos pero tampoco con un dolar complétamente rígido, es un gran acierto del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Y para que no sea una ficción, la estabilidad de la moneda argentina debe ser consecuencia de tener un saldo positivo en las balanzas comercial y de pagos [4], como ocurre en la actualidad.
Cómo les decía no soy economista (ni sofista!). No me crean, reflexionen por ustedes mismos.
Algunas referencias:
[1] http://www.indexmundi.com/united_states/debt_external.html
[2] http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-168338-2011-05-17.html
[3] http://www.indexmundi.com/g/g.aspx?c=ar&v=79
[4] http://www.indexmundi.com/argentina/current_account_balance.html
Las 2 opciones tienen pro y contras. La empresa donde trabajo se beneficia con dolar alto. Por ende en teoria me conviene (con el 1 a 1 no creo que esta empresa exista). Pero por otro lado pagar 4 veces lo que salen los electronicos en USA tampoco me gusta, por ese lado quiero el 1 a 1.
ResponderEliminarSobre tener una moneda propia que se pueda ahorrar, una moneda "fuerte", es una utopia, la confianza es facil de perder y dificil de ganar y ya la perdimos y muchas veces.
Sebastián, gracias por tu comentario.
ResponderEliminarEs verdad que lo de tener una moneda creíble propia sea probalemente una utopía. Yo también lo pensaba mientras lo escribía. Pero ser un país independiente probablemente también lo era en 1816, ¿o no?
Estoy muy lejos de defender el 1 a 1, aclaro. Yo quiero que Argentina tenga una moneda creíble, precisamente para que seamos un país con un mayor margen de autonomía e independencia. No me parece buena idea subordinarse incondicionalmente a la moneda de otro estado, cuya realidad económica además es muy diferente.
Sobre que "la confianza es facil de perder y dificil de ganar y ya la perdimos y muchas veces", estoy de acuerdo. Pero entonces ¿qué hacemos? ¿seguimos haciendo mérito para volver a perderla? Algún día tenemos que proponernos empezar el difícil camino de ganarla.Empezar hoy para que quizás nuestros nietos vean los beneficios. Eso sería pensar en el largo plazo.